De las Oficinas de Registro de Consumidores y algunas violaciones.

Más de 55 años de funcionamiento tienen las Oficinas de Registro de Consumidores (Oficodas) en Cuba. Estas no solo registran y procesan la información de los consumidores, sino que a partir de dicha información las unidades suministradoras operan.

Es este un mecanismo con alto componente humano por los programas que protege; además de garantizar la canasta familiar normada de los más de 11 millones de cubanos, se registran en estas oficinas más de un millón 300 mil dietas médicas que por diversas patologías les son asignadas a los consumidores.

Dentro de estas, figuran 11 mil consumidores menores de 18 años con patologías o enfermedades crónicas de la infancia que llevan un respaldo en otros productos además de los destinados por la canasta familiar normada, como son: la harina lacteada, galletas integrales, pastas aproteicas y otro cúmulo de productos que son garantizados por la vía de los datos que tributa el Registro de Consumidores a los proveedores. Entre los beneficiados  por las dietas de enfermedades crónicas de la infancia se encuentran los menores que padecen de fibrosis quística, de fenilcetonuria, de enfermedad celíaca, entre otros.

Actualmente en el Registro de Consumidores se afrontan muchas dificultades, las principales problemáticas están dadas con consumidores que se encuentran residiendo fuera del país y permanecen incluidos en el Registro de Consumidores y con personas que han fallecido y los familiares no han acudido a darle baja.

Ante estas situaciones cabe destacar que la responsabilidad fundamental recae en los jefes de núcleos, pues por lo establecido en la Resolución 78/91 tienen la obligación de informar en un determinado período de tiempo los consumidores que conforman su núcleo, los que salieron del país por más de 3 meses, los que residen fuera del país por período permanente y los fallecidos. Esto hoy en día se incumple por gran parte de la población y se responsabiliza a las Oficodas por ello, cuando en realidad es a la inversa. Nos referimos a que existen 684 oficinas en todo el país y cerca de 4 millones de núcleos, por lo que a las oficinas les es casi imposible localizar a los cerca de 11 millones de consumidores y actualizar sus datos.

Para enfrentar esta situación el Ministerio del Comercio Interior (MINCIN) tiene establecido un conjunto de convenios de trabajo con otras instituciones de la Administración Central del Estado, entre las que figuran entidades del Ministerio de Justicia como es el Registro Civil, para canalizar por esta vía los listados de los consumidores que salen del país por funciones laborales y los fallecidos.

Aunque hoy se apuesta por la informatización de los datos de las Oficodas, no se puede negar que hay familias que se encuentran recibiendo recursos que no les corresponden y que tendrían lógicamente otro destino. Los productos que se siguen recibiendo por parte de familiares de personas que no están residiendo en el país o ya han fallecido, forman parte del plan que tributa a la canasta familiar normada del resto de los cubanos que se mantienen en el país y que tienen todos los derechos para continuar con la adquisición.

Otro dilema que enfrentan estas oficinas tiene lugar a partir de las migraciones internas. El Ministerio atiende numerosas situaciones de este tipo, entre ellas se puede citar el ejemplo de consumidores que se trasladan de territorio o de provincia, no legalizan su estatus en la provincia de destino y se mantienen adquiriendo la canasta familiar normada en el territorio de origen. En otros casos, los consumidores se dan baja del territorio donde estaban registrados y comienzan a residir en otro territorio sin tener la canasta familiar normada asegurada porque no están legalmente establecidos en la otras zona; a raíz de esto ocurren nacimientos en los que los niños tienen la dirección de origen y sin embargo residen en otros, por lo que los padres se dirigen al Ministerio para recibir ayuda en aras de que sus hijos puedan recibir los productos que les corresponden.

Frente a estas realidades, el MINCIN tiene diseñadas normativas que dan amparo a menores y embarazadas. En el caso de las gestantes, se les proporciona ayuda no solo en lo referido a la alimentación en todo el período del embarazo garantizando que lleguen a un feliz término de gestación, sino también en adquisición de los productos de canastilla. Otros casos que no entran dentro de lo establecido en las normativas, se evalúan y de acuerdo a las características se autoriza o se deniega una solicitud excepcional.

No cabe duda que muchos son los esfuerzos y las estrategias que desde el MINCIN se trazan para solucionar estas problemáticas, pero es importante que la población tome conciencia de que la libreta de abastecimiento no debe ser objeto de violaciones por cambio de domicilio, estatus migratorio u otras condicionantes.

 

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  • Publicado: 17 January 2020